Teilnehmerstimmen

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Feedback zur Geburtsbegleitung:

Liebe Diana, wir möchten dir von Herzen  für deine tolle Unterstützung unter der Geburt danken.
Mit deiner ruhigen, liebevollen Art und deiner Intuition hast du uns in diesem besonderem Moment begleitet.Deine wertvolle Hilfe hat uns geholfen, eine wirklich schöne Geburt zu haben. Danke!
Alles Gute,

Elsa, Jan und Lara (18.6.20)

Meine Erfahrung mit Diana als Doula:

Ich hatte bei Diana von Anfang an einfach ein gutes Gefühl- dass sie ihre Arbeit mit viel Herz und sorgfältiger Kompetenz ausübte, dass es ihre Berufung ist. Genauso stellte es sich dann auch heraus
Der Kontakt zu ihr tat mir von Anfang an gut. Ich mag ihre sensible und herzliche Art- und dass sie sich nicht anmaßt „über den Dingen“ zu stehen, also nicht bevormundend ist, sondern stets darauf bedacht ist, dass man für sich selbst herausfindet, was man gerade braucht. Gleichzeitig hatte sie auch immer wieder inspirierende Ideen und bewies ein gutes Feingefühl, wenn ich mal nicht weiterwusste oder im Kopfkino feststeckte.

Nach weiteren Treffen wurden wir nochmals vertrauter und ich konnte mir immer besser vorstellen, sie bei der Geburt an unserer Seite zu haben. Sie unterstützte mich empathisch und verständnisvoll wenn ich Ängste und Fragen hatte. Körperlich half sie mir sehr weiter, als ich wochenlang unter starken Hüftschmerzen litt, mit wohltuenden und effizienten Übungen.

Die Geburt an sich war ein sehr intensives und wunderschönes Erlebnis, nicht zuletzt auch dank Diana!!!
Mein Partner und ich hatten in ihr eine wertvolle, letztendlich unbezahlbare Unterstützung gefunden. Sie war konstant da, und damit meine ich wirklich präsent- mit Leib und Seele! Die gesamten 16 Stunden in denen wir im Krankenhaus waren- wie ein Fels in der Brandung.
Ich bin überzeugt dass wir es auch (irgendwie) ohne sie geschafft hätten. Jedoch bin ich mir sicher, dass wir viel unsicherer gewesen wären und ich mehr Angst gehabt hätte – was sich ja bekanntlich nicht besonders förderlich auf den Geburtsverlauf auswirkt.
Dianas Präsenz beruhigte und stärkte uns, schenkte uns Vertrauen und Kraft. Sie massierte mich, gab wertvolle Impulse als Körpertherapeutin, fragte was ich brauchte, erinnerte mich auch an Erkenntnisse aus ihrem Kurs oder an meine eigenen Vorstellungen, half mir, bei mir zu bleiben, im Flow…

Auch nach der Geburt war Diana weiter für uns da. Sie zeigte mir wie ich noch bequemer stillen konnte, zeigte mir sanfte erste Rückbildungsübungen und hatte weiterhin ein offenes Ohr für Sorgen oder Fragen.

Wir danken dir von Herzen!

Nina, 22.4.20

Doula

Alma y Diana:

Todo empezó cuando me enteré de que estaba embarazada. Un embarazo que fue buscado durante casi dos años, con amor, dudas y algo de miedo por la situación de la pandemia. Al enterarme de que estaba embarazada lloré de emoción , todo era perfecto, solo que empezaron mis miedos a tener un embarazo en la pandemia, aislada, sin ver a la familia y sola. Tras un pequeño accidente que tuvo mi hijo mayor de 4 años, empecé con episodios de ansiedad y entonces busqué ayuda urgentemente.

Diana me ayudó a sobrellevar mejor todas estas crisis. Me acompañó , me escuchó y me dió luz y esperanza. Cada vez que tenía una sesión con ella, salía con fuerzas, calor en el corazón y muchas ganas de hacer las cosas con sentido, ilusión y fuerza. Me dió muchos consejos emocionales y físicos que me ayudaron a tener un embarazo de calidad. Me ayudó a recuperar la confianza en mí misma. Me pasó información muy valiosa de cómo eran los partos y sobre qué cosas podía yo pedir en el hospital que ayudaron en mi proceso de empoderamiento. Pude pedir en el hospital muchas cosas que en gran medida tuvieron en cuenta. Tuve voz para poder pedir cosas que deseaba, sobre todo en el postparto cuando, sola en el hospital me atrevía en una lengua extraña a solicitar cosas que me correspondían.

El parto a su lado fue maravilloso, creo que muy cercano a mi parto soñado. Terminó siendo muy doloroso, pero el proceso fue muy intenso y con miles de detalles inolvidables. Nos acomodaron muy pronto en una sala de parto para provocarlo, allí en la habitación como dos chicas que comparten piso, pusimos música, aromas y bebida y comida en la habitación,  tuvimos unos ratos preciosos en los que bailamos, cantamos y nos contamos cosas personales íntimas.

Se que gracias a que la Doula estaba conmigo en el hospital a mí me trataron especialmente bien.

Diana estuvo en todo momento pendiente de mi, de que bebiera, de que tomara mis medicamentos homeopáticos, de que comiera etc.

Cuando empezaron las contracciones estuvo en todo momento dándome ánimos, masajes, caricias, enseñándome ejercicios para ayudar en el proceso del parto.

Estuvo ahí cuando necesitaba ir al baño, cuando vomitaba o gritaba, siempre con calma,  amor y mucho respeto. Sentí totalmente como una figura maternal cuidaba de mi. La tuve en todo momento a mi lado y conseguimos incluso dormir juntas algunos minutos en aquella interminable noche sobre aquella inmensa cama de parto.

Por la mañana me aconsejaron una cesárea por pequeños signos de sufrimiento fetal. Al no querer que Alma, la pequeña que tenía dentro sufriera más , acepte y fui con Diana al quirófano, Tuve en todo momento su mano y su voz a mi lado. Fue también en muchas ocasiones mi voz, cuando por las circunstancias, el alemán no me salía con fluidez.

Cuando por fin nació mi hija, Diana consiguió hacer una foto que ya muchos libros y revistas científicas la quisieran.

Diana estuvo ahí , cuidándome, dándole la noticia a mis familiares y ayudándome en la lactancia mientras que el papá se encargaba de cuidar a Lukas de 4 años que esperaba impaciente conocer a su hermana.

Un embarazo y parto junto a Alma y Diana me ayudaron a conocerme mejor, a confiar en mí, a empoderarme y a  recuperar la esencia de lo que soy.

GRACIAS

Miriam Requejo Sarmiento